miércoles, 10 de abril de 2019

Liberando la creatividad


El viajero, descubre que más que pensar en sus cosas “a solas y con su sombra” conviene salir de ese estado y no olvidarse de vivir. Se trata de vivir, aunque sea incoherentemente. « Si el sueño es una traducción de la vigilia, la vida de vigilia es también una traducción del sueño.» le aparece en un texto del genial pintor René Magritte. Los sueños no tienen gravedad y admiten cualquier combinatoria. Eso le permite descansar, tranquilizarse, llegar hasta algún sitio imposible... ¿acaso no estamos rodeados de confusión y de contradicción? El quisiera relajarse experimentando también la ciudad del humor, la ciudad imperfecta y desdramatizada.  Una ciudad adonde llegar y en la que olvidarse de sí mismo. Una ciudad llena de magia y de niñez. Ha descubierto que el viaje y la vida no tienen sentido y que somos nosotros los que se lo otorgamos.

Sin peso y sin carga vuelve a su casa. Ha viajado brevemente aunque sin prisa por ciudades conceptuales que podríamos llamar educación, conocimiento, emoción, culpa, miedo, verdad, contradicción, amor, creatividad, vida…Lugares habituales por donde pasan miles y miles de viajeros similares.

Su interés no está en el origen y destino del trayecto sino lo que ha podido ocurrir en medio de él.  Así que ha evitado fin de viaje, como lugar decisivo sabiendo que lo interesante es cada paso del camino. Lo que ocurre en cada trayecto. Cada lugar en el que vivimos. Cada recuerdo que construimos y que conseguimos compartir.   


Imagen: Obra de René Magritte

sábado, 23 de marzo de 2019

lucha por tus sueños

El viajero, sabe que ha de luchar por sus sueños evitando convertirse en esclavo. “Lucha por tus sueños si no quieres que otro te imponga los suyos” le aparece de golpe en una historia de Instagram de una persona a la que conoció hace tiempo con la que ya no tiene contacto personal. Esa amenaza de que puedan imponerle otra cosa ajena a su vida le llama la atención. Como si hubiese sitio sólo para un número limitado de sueños que una vez alcanzados se imponen a otros que no han luchado lo suficiente. Él se había movido por las tesis de Thoreau “ Ve definitivamente en dirección hacia tus sueños. Vive la vida que imaginaste tener” como algo relativamente sencillo, como si todo el mundo tuviera derecho a vivir en paz su sueños. Sin embargo, el mundo a veces se pone difícil y se necesita valor y tenacidad para conseguir ser libre. Entonces piensa que el precio de la libertad a veces es un salto. También abandonar una seguridad esclava. Tener resiliencia para levantarse una y otra vez. Creer en sus capacidades aun sabiendo que son limitadas. Luchar por no adoptar el discurso de otros. Hacer  un esfuerzo por no seguir los caminos de la moda. No seguir detrás de ningún camino. Luchar por sus intuiciones, luchar.


Nota:imagen propiedad de Dinamic couple.derechos reservados. 

sábado, 16 de marzo de 2019

¿Ahora qué?


  El viajero siente pasión por la lectura. A través de ella encuentra una familia diversa de expresión, de comunicación humana y análisis del mundo entre seres que no se conocen pero que comparten intereses. Se trata de un mundo en sí mismo, conectado por pasadizos secretos con el mundo real en el que vivimos a diario. “Los libros solo tienen valor cuando conducen a la vida y la sirven y le son útiles" dejó escrito Hesse. El ama la literatura como pasión, como ejercicio de búsqueda a través de la palabra. Ha leído mucho. Ha pensado bastante. Esa determinación coincide con el momento que las librerías de su ciudad empiezan a cerrar. La ciudad va perdiéndolas poco a poco, como cuando desaparece un tipo de vida sin que se sepa cuál es exactamente el momento en que ocurrió. ¿Ahora qué? se pregunta. El viajero percibe que las cosas que han acompañado algunos de sus pasos van muriendo. Ya antes se perdieron las tertulias antiguas, luego los cafés, luego los  grandes cines… el mundo se fue acelerando y cambiando unas aficiones por otras. Cuando la gente quiere revivir algo ya no está y parece que hubiera sido una ilusión. Lo único que intentamos es salvar nuestra memoria, no el café concreto, ni el lugar recordado. Tan solo nuestra memoria, acaso nosotros mismos… Todo va cambiando y todo ha cambiado. Recuerda entonces la vuelta a la ciudad de pequeño después del verano, la ansiedad por percibir los cambios que se hubieran producido en ella, reconocibles en unas enormes vallas publicitarias cerca de su casa que invariablemente para esas fechas habían cambiado sus anuncios, configurando para su mirada de niño una nueva visión de la ciudad, un curso diferente y nuevo. 


sábado, 2 de marzo de 2019

Arraigo

El viajero, mientras camina, piensa y pospone una determinada idea de arraigo que en demasiadas ocasiones entra en conflicto con su idea de aventurero, del mismo modo que lo que hay en nosotros de clasicismo,  entra en conflicto con lo que pueda haber de tendencia romántica, aún sabiendo que todos podemos tener un porcentaje de cada cosa. También podría ser al revés, que mientras uno vive su vida con arraigo, sin sospecha alguna de inadaptación, en ocasiones se sueñe con viajar, salir, perderse, incluso huir… Al contrario que al viajero, a la persona arraigada, le interesan la firmeza de sus cimientos, la solidez de los inicios, y la seguridad de cada paso en su vida. La persona arraigada necesita prevenir, ocuparse de lo que aún no es urgente. La  propia estrategia de echar raíces es ya una aventura que genera una simbiosis con los lugares que habita. El sentimiento se encarga sin que nadie se lo pida de establecer raíces profundas con un determinado lugar del que conoce cada rincón posible. Los recuerdos también son parte del arraigo. Se trata de una conexión especial con el mundo a través de una realidad concreta. Una madre, una tierra.
A su mente le llega como pensamiento un viaje complejo, el que hizo Carmen Laforet de joven, saliendo de su isla y llegando a Barcelona. Carmen, había quedado huérfana de madre al comenzar su adolescencia, y algo más tarde inicia una serie de viajes que nunca acaban. ¿no podría ser ese viaje incesante, la búsqueda de la madre que se fue? ¿no podría representar también la necesidad del amor materno que se truncó demasiado pronto?

sábado, 16 de febrero de 2019

En lo desconocido



El viajero siente un movimiento que le empuja hacia lo desconocido. Caminos y lugares en los que hay que dejarse aconsejar por la intuición para decidir si transitar por ellos. Ese tramo desconocido puede ser una región de sí mismo, o el lugar donde quiere desarrollar su vida. También lo latente de su mundo cuando experimenta la necesidad de expresarlo y comunicarlo a tiempo. Siente que no tiene más remedio porque la fuerza que le devuelve a lo ya vivido es demasiado grande. Ese refugio seguro de la madre o de la infancia. Piensa que esa vuelta debe hacerse solo para morir. El es aventurero y cada paso le aleja de su origen haciendo más larga la vuelta. Puede que de tanto caminar no tenga que desandar nada, como quien consigue dar una vuelta al mundo. En ese camino de lo conocido a lo desconocido encuentra su modo de vivir. “Vivir es decidir libremente en cada momento y esto no es posible en una obra conocida de antemano” ve escrito en letras impresas en una pared en una exposición del escultor Chillida, que le confirman que ese vacío, ese aprendizaje contínuo, esa inseguridad en el viaje son el paisaje común de esos dos caminos paralelos que son el arte y estar vivo.


Imagen: obra de la pintora Carmen Herrera




domingo, 10 de febrero de 2019

¿que música tiene el sentimiento?


 Al viajero le han enseñado a usar la cabeza más que el corazón. Sin embargo, en la maraña de dedicaciones que tiene o que sueña, desea descubrir que ama, cuál es su máxima pasión. En una entrevista buscada lee: “ Al llegar a Londres con la intención de estudiar fotografía, me doy cuenta de que el amor que siento por la pintura es más fuerte que por la cámara, así que decido apostarlo todo por lo primero y dejar lo segundo a modo hobby”. El viajero se plantea que orden de pasión hay en aquello que hace. Sabe que quiere ir más allá del tópico, y  que aparte de sus gustos, debe de plantearse con sinceridad que es aquello que más ama. Comprende que es parte de su viaje. Aventurarse hasta su propio corazón. Y una vez llegados allí, escuchar que es lo que siente. ¿He dicho escuchar? ¿Se trata de un sonido especial  lo que uno siente?  ¿Qué música tiene ese sentimiento? El viajero tiene que detener su viaje porque escuchar que se siente es como sentarse al borde del mar y estar atento a los sonidos que emite. También podría ser escuchar el vientre de su amada mientras su hijo crece dentro. Comprende que “the sounds of silence” no es otra cosa que el silencio propio necesario para poder escuchar tu ser. El viajero constata que su educación ha consistido en adquirir conocimientos, como quien adquiere más y más de algo, como quien acumula cosas pensando que por más se llegará a algún lugar mejor. Sin embargo, el viajero echa de menos dejar a un lado conocimientos y haberse educado más en centrarse únicamente en lo que ama. En solo aquello que es capaz de llenar su corazón.

Ciudad de pensamientos


  El viajero camina por su propio tiempo, inmerso en la corriente de relaciones virtuales que sin duda le conectan con parte de su mundo. Nuevos modos de comunicación global como Instagram, Facebook, Whatsapp, Internet etc. De cuando en cuando recibe una señal del presente o del pasado que le indican que su universo no es único, que hay vida similar en otras personas.
“La pintura es autodescubrimiento. Todo buen artista pinta lo que él es” lee en el epígrafe de una imagen de una persona que admira y que a su vez ha compartido tal formulación de un artista ya fallecido. Como mundos paralelos que son, piensa si ocurrirá lo mismo con los escritores, si a base de palabras y pensamientos se da ese autodescubrimiento. Al fin y al cabo las estanterías están llenas de expresiones de gente que desnuda su alma de ropajes y que muestran su verdadero sentir. De verdad humana, sería la paleta de materiales que más le interesa. Una vez ahí, las frases o los pensamientos que se lanzan al universo, quedan flotando hasta que otro las recoge y las continúa, en trayectorias que se entrelazan formando cruces de caminos, intersecciones, puentes. Ciudades de expresión, ciudades de pensamientos  de una familia que puede que nunca llegue a conocer físicamente, pero a la que siente que pertenece.

nota: dibujo a lapiz del autor